Martes, 16 de mayo de 2006
Telly Savalas (Atenas 1935- Hollywood 1992) es conocido entre el gran público por su papel de detective rudo y con métodos heterodoxos en Kojak, una serie que cautivó al público por su guión plagado de oraciones copulativas, toda una revolución en la época y que hoy es modelo de estudio en diversas universidades de todo el mundo. 
Sin embargo, lo que la mayor parte de la gente desconoce es que Telly Savanopoulos, que era su verdadero nombre, fue uno de los más importantes personajes dentro del mundo de la investigación científica griega.
Entre película y película, este prohombre griego sacó a la luz ensayos tan esclarecedores como "La investigación con células madre está al alcance de todos. Pero ¿por qué las galletas están tan altas?" en el que con su peculiar estilo desenfadado y furibundo despotricaba contra las mentes pacatas que se negaban a aceptar los avances de la ciencia moderna y que el smoking con zapatillas no es el equipaje más adecuado para adaptar el vestuario de los científicos a los días que corren.
Que se las pelan, si se me permite el apostillar en este apartado.
Desde el laboratorio casero que construyó en su mansión de Beberly Hills, mientras sus compañeros de profesión desperdiciaban su tiempo en juergas y orgías con hermosas modelos ninfómanas, Telly Savanopoulos firmaba su obra maestra, el descubrimiento con el que pasó a la historia de la ciencia: "La endracita megaloplasmática. Una molécula que revolucionará el yogur griego." Este informe, publicado en el número 56 de la revista "Greek Science" y que en el sector se conoció con el sobrenombre de "El informe groñe que groñe" (para que luego digan que los de ciencias no tenemos sentido del humor) supuso un vuelco a la anterior creencia de que el mejor yogur del mundo era el de Cándida López, la abuela de un señor de Cuenca que una vez dijo en la radio "mi abuela hace el mejor yogur del mundo" y que, incomprensiblemente, sentó cátedra.
El artículo hizo que las grandes multinacionales yogurteras pusieran el ojo en Telly y en su descubrimiento, por el que le ofrecieron cantidades millonarias. Pero hete aquí que nuestro héroe se negó a venderlo alegando que "el yogur griego es de todos y que si damos la fórmula libremente para que todos puedan hacérselo en casa lavaremos la mala imagen que tenemos en nuestro país desde que le pusieron nuestro nombre esa práctica sexual tan poco higiénica".
Nobles ideales, sin duda, los de Telly Savanopoulos, que no pudieron concretarse debido a la trágica muerte que le sobrevino cuando se atragantó con un caramelo de palo al parársele el corazón cuando fue al médico debido a un bulto en la nariz que le impedía respirar y el doctor le dijo que ni bulto ni gaitas, que lo que tenía era un cáncer del tamaño de un piano. Pero de un piano de los grandes, de los de cola, como remarcó el galeno en su informe de defunción.
Tras su desgraciada muerte, Nestlé se llevó los derechos por una pírrica suma y hoy han anunciado que como homenaje, van a lanzar el primer yogur griego con sabor a Kojak.
Aunque sólo sea por los futuros avances de la ciencia griega, pruébelo.
Por: el homenaje | Personajes | Comentarios (5) | Referencias (0)
Al final me has hecho repasar eso de oraciones copulativas, que ya pensaba que era otra cosa y no lo que estudiaba de niño...
Jose | 17-05-2006 11:25:42
Los copulativas son las que más molan, y dentro de ellas, las yuxtapuestas son las mejores. Eso sí, necesitas más flexibilidad.
Sánchez Dragó | 17-05-2006 12:23:47
A mi lo que me gusta es la conjunción coordinada copulativa.
Por cierto, la UE ha reitrado del mercado todos los yogures con endracita megaloplasmática al descubrir que se trata de un producto transgénico y, probablemente, cancerígeno, como bien pudieron comprobar el bueno de Savanopoulos y su tumor.
AnimalUno | 30-05-2006 21:28:01
Bueno, bueno... que ya va tocando tocar mitos. Que no creo que la tapa del piano pesara tanto. Que toca publicar algo, vamos. Y que me aburro, vamos
AnimalUno | 13-09-2006 02:10:35
Lo siento animal. Las cosas a veces no van como uno quisiera, somos dos y cuando uno no está en la cama con la selección sueca de voleibol, la otra está con anginas. Y así no hay quien duerma, cojones.
Sentimos mucho decirlo, pero el homenaje tardará un poco en volver por sus fueros. La fama es lo que tiene.
Emilio Sánchez Vicario | 02-10-2006 18:23:09