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Homenaje a Mr. T

Domingo, 04 de diciembre de 2005

Residencia de ancianos “Yo a tu edad”, de Tocayo, un pequeño pueblo olvidado en el este de Massachussets. En el jardín juegan a cartas unos envejecidos Phoenix, Murdock y M.A., que anda jorobado a causa del peso de las medallas de oro que todavía cuelgan de su robusto y negro cuello.



-Envido. Murdock, te toca pagar.

-¿Envido? M.A., ¿estás gilipollas? Estamos jugando al póker. Te estás haciendo mayor, amigo mío.

-Bueno, pues con esas cartas, gano yo. Como diría el viejo Hannibal, me gusta que los planes salgan bien.

-Ah, Hannibal. Qué tiempos. ¿No lo echáis de menos, chicos? ¿Chicos? Joder, qué sordos estáis. ¡¡¡¡M.A., contesta!!!

-¿Eh? Ah, sí, es que estaba pensando. ¿Sabéis? lo único que no echo de menos es que me metiérais drogado en el avión en cada puto episodio. Creo que mis problemas de hígado y la sordera tienen mucho que ver con esa maldita costumbre de pincharme para volar.

-Compréndelo, era la única forma de forzarte. Sin embargo, yo echo de menos pasarme por la piedra a todas las chatis que me pasaba, fue el mejor papel de mi vida.

-Tú tuviste suerte, cabrito. En cambio yo, que tenía que hacer de loco idiota, vaya marrón.

-Yo seré un simple culturista y un mal actor, pero los guionistas que teníamos eran un truño. Cada capítulo igual, un malo maloso explota a alguien, pobre y honrado, nos enteramos y decidimos actuar, para lo que sacamos a Murdock del manicomio, llegamos y Hannibal se hace amigo del explotado y Phoenix se beneficia a su hija, Murdock y yo nos pasamos todo el capítulo peleando hasta que al final los malos nos pillan y los muy burros nos meten en un garaje en el que, oh casualidad, hay herramientas de sobra como para hacer un tanque blindado. Entonces salimos del cobertizo petando la puerta y nos cargamos los coches de los malos, a los que detenemos sin hacerles un rasguño. Y nos piramos a toda leche conmigo colocado en un avión, porque viene el FBI pisándonos los talones.

-Y así, capítulo tras capítulo, año tras año.

-Es increíble que tenga éxito una serie así.

-Joder, más chungo es lo de Mc Giver, que ése sólo era uno. Y hacía bombas con un chicle de fresa.

-Ése sí que merece un homenaje, y no nosotros. Hablaré con Ariadna.

-¿Tú crees que Hannibal murió de fumar puros o por ver cómo había acabado una carrera que empezó con Audrey en desayuno con diamantes?

-¿Pero no le atropelló el Halcón Callejero?

-Ah, sí, se me había olvidado. Puto alzehimer.

-Y otra pregunta, ¿qué significa M.A.?

-¿Si os lo digo no os reiréis?

-No, no, ¿verdad Phoenix?

-¿Nosotros? No, no. Yo no puedo, me lo ha prohibido el médico. Puedo morir.

-Eh… está bien. Manuel Antonio. Me llamos Manuel Antonio Barracus. Mi padre siempre quiso que tuviera un nombre español. Iban a ponerme Carod, pero era demasiado español. Eh, me habéis dicho que no os reiríais. Hijos de puta, sabía que no tenía que contaros nada. En fin, anda Murdock, hazme el favor, ve a la furgona y prepárame la dosis de pastillas, que hoy sí tengo ganas de volar un ratito.

Por: el homenaje | Personajes | Comentarios (0) | Referencias (0)

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