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Homenaje a Verano Azul

Martes, 27 de septiembre de 2005

¿Qué mira, doctor? ¿Le suena mi cara? ¿Le es familiar? No me lo diga, me conoce, me ha visto en alguna parte y no sabe de qué. Bueno, pues por eso estoy aquí. He preferido venir al psiquiatra antes que volverme completamente loco. Seguro que es un problema de personalidad y que Jung sabe cómo arreglarlo. Necesito que me ayude, doctor, no lo soporto más.



Sí, sí, me tranquilizo. Es que me pone un poco nervioso el diván. Bueno, le cuento. Todo empezó hace unos 23 años. Yo era un niño acabado de entrar en la adolescencia. Ya sabe, es una época difícil para todos, sales de la fase anal y entras en la fase… ¿no? ¿No tiene nada que ver? Bueno, no se lo discutiré, que de eso usted sabe más. En fin, que en esa época andaban mis padres preocupados porque no me veían ninguna vocación. Joder, tenía 13 años, ¿quién tiene vocación a esa edad? Fernando Alonso, Joselito y pocos más. Pero mis padres son unos histéricos, le encantaría conocerlos. ¿Qué te gustaría ser?, me preguntaron. Y yo, para que callaran, les dije: actor. Craso error, yo no quería ser actor, me daba mucha vergüenza hablar en público, era introvertido y callado, pero, no sé por qué, me salió actor. Maldita la hora. Mi padre se levantó como un resorte del sofá, cogió el teléfono y llamó a Antonio Mercero, un director de cine al que conoció en la mili y con quien mantenía una buena relación. Antonio, tienes que ayudarme, necesito que coloques al chico. Venga hombre, hazlo por mí. Gracias Antonio, te debo un favor.

Y así entré en Verano Azul. ¿Le voy sonando ahora? Sí, allí estaba yo con Chanquete, Julia, Pancho, Javi, Piraña, Tito, Bea, Desi… incluso con Barrilete, el policía. Se acuerda de todos, ¿verdad? ¿Y de mí? ¿De mí se acuerda? No. Pero no, no se preocupe, no se acuerda nadie. Mire que han repetido la puñetera serie mil veces, y nadie se acuerda de mí. Yo era uno más, pero también era uno menos. Como era un enchufado, el cabrón del guionista decidió que no me pasara nada en todo el verano. El verano más recordado de la historia de España, yo era uno de los protagonistas, y nadie sabe quién coño soy.

¿Sigue sin caer? ¿Y si le digo que en la serie me llamaba Quique? ¿Ahora sí? Yo salía también en la cancioncita del principio, silbando y pedaleando. Lo recuerdo como si fuese ahora, 15 tomas en pleno agosto, a las 3 de la tarde, en subida dando pedales y además, sonriendo mientras silbas. Fue horrible. Ni Perico lo hubiese aguantado. Pero eso no fue lo peor. Lo peor eran las canciones de Julia con el maldito barco de Chanquete. Claro, a usted la canción le mola porque a veces la ha cantado borracho. Pero yo no puedo porque escuché esa canción 300 veces en una semana. Sufrí mucho. Ya le contaré en próximas sesiones, pero lo pasé muy mal. No era mi mundo. Pero el tiempo ha demostrado que tampoco era lo de Pancho, ni lo de Piraña, ni lo de Desi. Y viéndole actuar en El Comisario, y entre nosotros, tampoco es lo de Javi. Pero coño, de ellos se acuerda todo el mundo. Y yo vivo sumido en el más profundo de los olvidos. No pido la fama, pero sí algo de cariño. ¿No cree, doctor?

Por cierto, doctor, ¿le han dicho alguna vez que se parece a Vilchez, el de Hospital Central?

Por: el homenaje | Espectáculos | Comentarios (0) | Referencias (0)

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