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Homenaje a David Hasselhoff, la metamorfosis

Viernes, 15 de abril de 2005

Cuando se levantó aquella mañana, Michael Knight se había convertido en Mitch Buccanan. Se dio cuenta porque en el armario los bañadores rojos y un salvavidas del mismo color habían sustituido a su chupa negra de cuero y sus pantalones ajustados, marcando algo de paquete. Y porque en su cartera había un documento de identidad en el que ponía ese nombre junto a su foto.



¿Qué está pasando aquí? Kit, te necesito, gritó mecánicamente a su muñeca derecha. Pero en lugar del macroreloj negro Casio con calculadora, tenía una pulserita pseudo-gay con los colores de la bandera de Etiopía.

¡Kit, por favor, Kit! vociferaba desconsolado.

Pero Kit ya no estaba allí. Su plaza en el garaje había sido ocupada por un quad también rojo al que aupaban cuatro ruedas inmensas. Tengo que encontrar a Kit, tengo que descubrir en qué surrealista misión estoy metido. Arrancó el motor del quad, y salió a toda velocidad por las calles de… ¡Hawai! ¿Qué coño estoy haciendo yo en Hawai? ¿Qué demonios bebí anoche? Michael estaba confundido. Su mundo había cambiado de repente. Desorientado, se dejó llevar por unas calles en cuyas aceras la gente muy guapa y reluciente rendía un desmesurado culto al cuerpo, patinando y levantando pesas sin parar. De fondo se oía una de las canciones de su disco, su único disco, del que todavía quedan ejemplares.
Su instinto, el azar, el destino o las calles con una sola dirección le llevaron a la playa, donde entró con su vehículo, haciéndose un poco el chulo, para qué negarlo. Voy a preguntar a los vigilantes de la playa, a ver si saben algo.

Entró en la cabina, donde una rubia espectacular le estaba observando con los prismáticos desde llegó. Al verlo tan cerca, se asustó y dio un saltito. Sus pechos, tremendos, dieron varios.

-Uy, perdona, me has asustado.
-Lo siento. Oye, tu cara me suena. ¿Tú no sales en un vídeo de internet?
-Eh… no, es una muy parecida. Tú debes ser Mitch, ¿no?
-Mitch. Sí, eso es lo que pone en mi D.N.I. ¿Qué sabes tú de mí?
-Nos dijeron que llegarías hoy. Bienvenido. Oye, por qué no te pones un ratito con los prismáticos mientras yo voy a darme un baño? Pero no me espíes, que voy a hacer top less.
-Sí, claro, claro.


La rubia corrió hacia la orilla.Y allá se quedó Mitch, en la playa, vigilando, mientras en su interior, pensaba que por lo que a él respectaba, a Kit lo podían ir desguazando con un abrelatas.

Por: el homenaje | Personajes | Comentarios (0) | Referencias (0)

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